Hoy quiero plasmar en este artículo, algo que llevo experimentando desde hace años, pero que de unos meses acá, todo se ha vuelto más surrealista.
Al principio era con mi familia sobre hechos o situaciones puntuales y/o trabajo, pero ahora se expande más allá de lo familiar o laboral.
No quiero que pienses que estoy loca o que tengo un poder sobrenatural que me hace predecir el pasado, presente o futuro. Nada más lejos de la realidad, pero mi intuición o psicología social (no sabría cómo calificarlo), me hace sentir algo incómoda la mayoría de las veces.
Para explicarme mejor: ¿Conoces esa sensación de saber algo aunque no lo hayas visto o te lo hayan contado?.
Dicen que las experiencias de la vida nos hacen madurar y que los años cumplidos son un grado. Pues bien, no se si será por esa madurez o que el calendario corre, pero mi intuición también ha dado un salto evolutivo.
Siempre pensé que por mi trabajo (locutora de radio y televisión) y esa sobreexposición mediática había desarrollado una habilidad especial a la hora de tratar con las personas. Sobre todo a los oyentes de radio, donde la voz era la única protagonista y lo demás corría a cargo de mi imaginación. Después de tantos años tras un micrófono, la voz, la entonación, la velocidad a la hora de hablar, etc… eran claves para conocer de primera mano el estado anímico de ese individuo que estaba al otro lado. No me hacía falta ver su cara para nada. Y eso me ha ido acompañando desde entonces. En la actualidad, la voz para mí es un recurso fundamental que me indica de qué pie cojea cada persona.
Hoy en día está de moda hablar de conexión o energías a la hora de congeniar con hombres y mujeres, o de corazonada sobre algo que puede ocurrir, pero a ciencia cierta pregunto: ¿Es posible saber con exactitud algo que sentimos como cierto aunque lo desconocemos?.
Creo que en mayor o menor medida, todos tenemos ese don de la intuición. Desarrollado o no, cada vez somos más las personas que nos dejamos guiar por esa vocecita interior que nos alerta de todo. En mi caso con la duda porque es muy difícil de primeras saber si estás en lo cierto o no. Aunque a medida que pasa el tiempo, empiezas a confiar un poco más.
Y a los ejemplos me remito. Podría citar muchos:
✅ Pensar en alguien y que al minuto siguiente se ponga en contacto conmigo.
✅ Imaginar algo en particular y que termine ocurriendo.
✅ Mirar a los ojos a esa persona y sentir que no soy de su agrado.
✅ Sentir que alguien que conoces esta mal, aunque esté a kilómetros de distancia y hace mucho que no sabes de él o ella.
✅ Notar cuando me mienten y tener que fingir que me lo creo. Y eso es lo peor que llevo, no por la mentira en sí, sino porque me trate como idiota. Además, esa sensación es muy desagradable, porque yo que no se mentir empiezan a salir subtítulos de mi cara.
✅ Y un largo etcétera…
Cuéntame si a ti también te ha pasado o te pasa. Estaré encantada de leerte aquí: hablamemucho.podcast@gmail.com
Ah! Y gracias por estar ahí.
Un abrazo.