De la noche del 9 a la madrugada del 10 de julio, hace concretamente diez años que volví a nacer.
Es ese trance que me puso caras a la muerte, siendo ajena a todo lo que se me vino o venía encima en cuanto a experiencias me refiero, nació una nueva “yo”. No sé si más cuerda, más optimista, pero alguien que tiene los pies en la tierra y que valora más que antes el sentido de la vida.
Un despertar de conciencia que a veces pasa malas jugadas y otras que me lleva al centro de todo para coger impulso y seguir el ciclo vital.
Han sido años de muchas emociones pero con un balance positivo que me trae al día de hoy. Si echo la vista atrás, puedo decir alto y claro que volvería a firmar por otros más, así de feliz. Aunque no todo han sido risas, he de reconocer que algunas lágrimas han corrido por mi cara (más de las que me hubiera gustado) pero nada grave, ya que todo salió bien.
A veces la vida nos pone obstáculos, otros nos allanan el camino, pero siempre con un mensaje al final de ellos. Algunos más positivos que otros pero todos con una enseñanza muy valiosa.
En este día tan señalado para mí, reflexiono y se me viene a la mente un pensamiento que durante mi estancia en el hospital me juré a mi misma que jamás volvería a caer en esos errores como:
✅ Quejarme por tonterías
✅ Dejar de hacer cosas por el “qué dirán”
De igual forma me convencí de disfrutar de la vida al máximo, aunque a veces con este último me falle, pero no soy perfecta.
Con este artículo quiero recordarme a mí misma la suerte que tengo de seguir VIVA, pero sobre todo de lo afortunada que soy de las personas que me acompañan en mi día a día, MI FAMILIA y AMIGOS de verdad. Son pocos y saben quienes son porque aunque no hablemos todos los días, me lo demuestran con creces.
Si has pasado por un percance o estás inmerso en él, no te preocupes. A veces ocurren cosas que nos cuesta entender o afrontar por miedo o falta de experiencia, etc… Todo pasa, nada es para siempre por suerte o por desgracia.
Tómate tu tiempo, respira y levántate de nuevo. Ahora solo queda COMERTE EL MUNDO.
No sé quién serás, pero si me necesitas aquí estaré, aunque sea para darte ánimos.
Un beso.