En unas horas comienza una nueva campaña política. En esta ocasión a nivel andaluz y hay que cubrirla hasta el próximo 17 de mayo.
Durante los próximos 15 días la locura será la tónica dominante de mi vida. A las horas de redacción, edición de fotos y vídeos se suman los numerosos kilómetros que haremos. La parte más engorrosa de nuestro trabajo sobre todo para los que no tenemos chofer que nos lleve de un municipio a otro.
Un trabajo arduo que poco descanso deja cuando se tiene que compaginar con el día a día. Los que nos dedicamos a la comunicación sabemos de sobra que cualquier elección ya sea municipal, autonómica o estatal, es un plus a la labor comunicativa que realizamos en el día a día. Lo que traducido es más trabajo a la jornada laboral rutinaria que ya de por sí es caótica. Y más para los autónomos como es mi caso.
No sabría contabilizar cuántas campañas llevo a mis espaldas después de tantos años pero pueden tranquilamente rondar la veintena. Y espero que sean muchas más ya que será señal que sigo en activo.
A pesar de todo son unos días de estrés pero donde conoces gente nueva y aprendes mucho sobre psicología. Vas captando la forma de proceder de cada persona que encuentras en el camino la cual siempre te deja una enseñanza.
Una vez más mi empresa ofrece los servicios para cubrir íntegramente a los partidos que contratan nuestros servicios, a la vez que el medio en el que trabajo realiza su labor informativa dando voz a todos y cada uno de ellos sin excepción alguna. Hoy por ejemplo me toca cubrir Puerto Real en Cádiz. La pegada de carteles típica con declaraciones de las diferentes formaciones políticas que concurran a las elecciones y que tengan a bien de atendernos.
Mentiría si dijese que esta parte de mi trabajo es la más fácil. Para mí creo que es la más complicada debido a que no todo el mundo entiende que ser plural e independiente significa poder trabajar con partidos de distintos ideales porque lo que prima es la profesionalidad y saber hacer tu labor, lo demás no tiene cabida. Y esto que cuento lo digo ya sea ejerciendo como comunicadora en mi empresa de comunicación o como presentadora de televisión.
Imagino que es la minuta que hay que pagar por lo que se ha hecho toda la vida. Solo los afines a los ideales de los partidos eran los que tenían posibilidad de desempeñar labores de comunicación dentro. Pues bien, a día de hoy me siento muy orgullosa de poder decir que nadie sabe a quiénes votamos. Y sí, trabajamos tanto para la izquierda como para la derecha. ¿Y?. En ese aspecto creo que hemos roto moldes y puesto en valor que lo esencial no es pensar igual sino generar confianza en el equipo y demostrar con hechos que sabes hacer tu trabajo.
De estos días espero llevarme la satisfacción de trabajar en lo que me gusta con el mejor compañero del mundo porque sin él nada sería posible y por último afianzar la amistad que se ha creado.