Un año más llega el 23 de abril, jornada en la que se celebra el Día del Libro. Una fecha marcada en rojo en el calendario en la que también se conmemora el aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare.
Librerías y redes sociales se inundan de títulos y promociones para captar la atención de los amantes de la lectura pero sobre todo de aquellos que prefieren otro tipo de hobbies para pasar sus días.
En lo que a mi se refiere, la pasión por los libros llegó a mi vida hace unos años. Echando la vista atrás confieso que de pequeña odiaba leer, a pesar de que mi madre siempre me alentaba y aconsejaba que para adquirir vocabulario y dejar atrás las faltas de ortografía era muy necesario leer y leer. Pero qué queréis que os diga, no sé si compartís conmigo esta opinión pero los títulos literarios que entraban dentro de la programación educativa de los centros escolares que de manera obligatoria hacían leer al alumnado, no eran nada atractivos. Por lo menos para mí. Si en algún momento hubieses dejado que fuesen los alumnos los que eligiéramos que género leer o qué títulos, creo que el objetivo del fomento a la lectura entre el colectivo estudiantil habría crecido exponencialmente.
Volviendo a la actualidad, mi afición a la lectura empezó cuando me hice con un libro de autoayuda. Leía pero también me servía de aprendizaje en mi día a día a nivel personal y laboral. Poco a poco me fuí introduciendo en este mundo que pasé de títulos pedagógicos psicológicamente hablando a otro tipo de obras literarias que me hacían perderme entre páginas con temática romántica, de misterio o fantasía, entre otros.
Si tuviera que resaltar los beneficios que ha supuesto la lectura en mi vida haría sin lugar a dudas mención a la ayuda que me ha proporcionado para canalizar mi ansiedad y estrés diario. Me ha ayudado en momentos de nerviosismo. Me ha permitido adquirir mayor vocabulario y destreza a la hora de expresarme, sin contar con la amplitud y fluidez mental que me han proporcionado algunos de los 13 libros leídos en los últimos meses. Es la compañía perfecta en momentos de soledad e incomprensión.
En este día tan bonito, déjame que te recomiende algunos libros. En el apartado de autoayuda los autores que más me gustan son Laura Chica, Bernardo Stamateas y Marian Rojas Estapé. Cualquiera de sus libros son una auténtica maravilla.
En lo que se refiere a novelas románticas:
✅ Un amor de verano complicado
✅ La pequeña tetería de Tokio
✅ Misterio con aroma a canela (Misterio y romance)
… etc.
Actualmente estoy inmersa en el libro “El secreto de la asistenta” de Freida McFadden, y me está encantando. Espero que el final sea igual de emocionante que la trama.
En resumida cuenta, leer un libro ya sea sentada en el sofá, mientras espero a ser atendida o en la cama, se ha convertido en un refugio donde pasar las horas desconectada de todo el ruido de mi alrededor.
En un mundo de tanta estimulación digital (que tanto me gusta y frecuento por mi trabajo), la lectura es una vía de escape y relax que se ha convertido en algo indispensable en mi vida.
Únete tú también, y me cuentas.
Feliz Día del Libro.
Un beso.