Ya era hora: Baños para personas ostomizadas

Ahora que está muy de moda y se nos llena la boca a todos cuando hablamos de igualdad e inclusión, he de decir que hace un par de semana llegó a la redacción de Sal Televisión, la idea que tiene la Junta de Andalucía de promover la instalación de baños adaptados para personas ostomizadas en centros comerciales de la provincia de Cádiz. Y qué queréis que os diga, después de tantos años, YA ERA HORA.

Muchos se preguntarán ¿Que es un ostomía?. Pues bien, por poneros un poco en situación, una ostomía es una abertura artificial (estoma) creada quirúrgicamente en el abdomen para permitir la salida de heces o de orina cuando el sistema digestivo o urinario no pueden funcionar normalmente. Se realiza mediante una operación que conecta el interior del cuerpo con el exterior. Lo que mal llamamos algunos “bolsita”.

Como paciente ostomizada que fuí desde julio de 2015 hasta finales de octubre de 2016, puedo decir que me parece una iniciativa súper acertada sobre todo para los cientos y cientos de personas que nos hemos visto obligadas a cambiarnos a prisas y corriendo fuera de casa, porque se nos despegó la “placa o la bolsita se llenó tanto que se rompió” y finalmente tuvimos que asearnos en habitáculos poco seguros para nuestra salud e higiene por el riesgo que corríamos de coger alguna infección en el/los  estoma/as. En mi caso, yo tenía dos. Uno a cada lado. 

Una de las situaciones más frecuentes que vivimos, y algunos me entenderán, es cuando la placa que va adherida a la piel se despega y hay que volverla a pegar. Lo que conlleva la limpieza integral de la zona para que esta vuelva a quedar sujeta a nuestro cuerpo y no produzca irritación o heridas, ya que en el caso de las heces al ser tan corrosivas puede provocar infecciones y/o quemaduras.

Bajo mi humilde opinión contar con baños adaptados para personas ostomizadas en grandes superficies comerciales, es un salto evolutivo y cualitativo que va a facilitar el día de cualquiera de ellos. Sin contar el mensaje que lanza a la sociedad, sensibilizando a los ciudadanos sobre estos asuntos para muchos desconocidos.

Es muy importante y nunca me cansaré de decirlo, que la información, sensibilización y visibilización son tres pilares fundamentales para cualquier enfermedad o patología. Recuerdo cuando minutos antes de mi operación, el cirujano me habló de la intervención y que seguramente terminaría con una ostomía de regalo. He de confesar que me sonó a chino, pero cuando me lo explicaron lo primero que pensé fue: “Me tocó ir con una mochila a cuesta para hacer caca”. Y nada más lejos de la realidad. Mi ignorancia y falta de conocimiento sobre el tema, me hicieron distorsionar lo que realmente era ser una paciente ostomizada.

Es por ello que desde estas líneas me gustaría ser altavoz una vez más para señalar esa falta de información y falta de sensibilidad existente sobre un tema que  afecta a numerosas personas en todo el mundo. Ojalá enterremos esos clichés y “eruditos” que sin saber piensan que los pacientes ostomizados “huelen mal”, no pueden hacer una “vida normal” o simplemente ya no pueden hacer “nada más que estar en casa”. Pues se equivocan. Un ostomizado gana en calidad de vida en su día a día y empieza a VIVIR. Os mentiría si os dgo que todo es de color de rosa, pero ¿quién no tiene probelmas en su día a día?. Ser paciente ostomizado no es una excusa para no ser feliz.

Como habrás podido comprobar durante todo este artículo he hablado en  presente como si todavía fuera una paciente más. Y es que no hay mejor manera de agradecer todo lo que me enseñó ese año y cuatro meses, y que marcó un antes y un después en mi existencia a pesar de las circunstancias. Seguramente si no hubiese vivido en primera persona o algún familiar o amigo esta situación, esta noticia habría pasado sin pena ni gloria, aunque para temas de salud suelo tener bastante empatía.

Con todo ello quiero decir que cuando alguien me habla de inclusión y escucho o veo a los políticos y secuaces sacar pecho de ello, siempre pienso lo mismo: No hay mayor muestra de empatía que ponerse en los zapatos de otro para saber cómo se sienten, y más aún cuando entra en juego la salud física o mental de la persona. En esto es donde todos unidos deberíamos trabajar, y no en chorradas ideológicas disfrazadas de igualdad, y siento ser tan repetitiva “inclusión” que nos intentan meter con calzador como por ejemplo el “lenguaje en masculino o femenino”. Lo siento, pero NO. Hay cosas más importantes en las que trabajar y destinar el dinero del contribuyente.

Para finalizar me gustaría dar las gracias a los promotores de la idea y por consiguiente a los centros comerciales que las pondrán en marcha.

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